Cuando
terminaron de comer, todos se sentaron otra vez y Marlene agarró el libro para
empezar a leer.
-¿Va
a aparecer alguien? -Preguntó James.
-Si
-Respondieron Ron y Hermione al unísono.
-¿Quién?
-Preguntó Lily.
-Si
les digo voy a arruinar la sorpresa -Dijo Ron con una sonrisa -Y Hermione se va
a enojar y no es lindo verla enojada -Susurró Ron a los Merodeadores.
Marlene
abrió el libro.
-Cap…
Por
tercera vez la nube violeta apareció y todos se echaron por precaución, excepto Ron y Hermione que se pararon.
La nube se fue difuminando y dejó a la vista a un chico alto de pelo
azabache despeinado y ojos verdes esmeraldas.
-¡Harry! -Gritaron los dos chicos y Hermione se abalanzo a abrazarlo,
mientras los demás tenían una sonrisa en la cara.
-¡Hola! -Dijo Harry -Hermione, no puedo respirar.- Entonces ella se
soltó y los demás reían.
-Perdón…
-Es… -Dijo Remus.
-…Igual -Terminó Sirius.
-¡Sirius! ¡Remus! -Gritó Harry y fue a abrazar su padrino y su "tío".
-Yo se que todos me aman…, pero necesito oxigeno- Dijo Sirius causando
risas.
-Bueno, te vamos a presentar a un par de personas -Dijo Ron.
-Ellos son Alice White y Frank Longbottom -Dijo Hermione.
-Próximamente Alice Longbottom -Susurró Ron al oído de Harry, haciendo
que el ultimo riera.
-Ella es Marlene McKinnon -Dijo señalando a la castaña.
-Y ellos…- Dijo Ron señalando a la pelirroja de ojos verdes y al
azabache de ojos chocolate.
Harry se abalanzó a sus padres con lágrimas en los ojos y los abrazó,
estuvieron unos minutos así, mientras que Hermione, Alice y Marlene los
observaban con sonrisas y lagrimas en los ojos.
Cuando se separaron James y Harry se quedaron mirándose, sonrieron y
ambos dijeron.
-Es verdad que somos iguales- Causando risas en los demás.
-¿Leemos? -Dijo Hermione, varios asintieron y se sentaron en los
sillones.
Hermione se acercó a Harry que estaba sentado junto a sus padres y le
susurró.
-¿Con quien esta Teddy?
-Con Andrómeda, no creí que sea buena idea que venga -Respondió Harry.
-Esta bien, esta Tonks -Dijo Hermione.
-¿Dónde?
-Es la nena que esta sentada con Remus -Dijo Hermione señalando a la
niña de pelos rosados.
-Es raro verla así - Dijo Harry.
-Capítulo 4: El guardián de las llaves
-Hagrid
-Dijeron varios en la sala.
BUM. Llamaron otra vez. Dudley se despertó
bruscamente.
— ¿Dónde está el cañón? —preguntó estúpidamente.
-¡En guardia! -Gritaron los Merodeadores con una mano en la frente, como
si le estuvieran hablando a un sargento.
Se oyó un crujido detrás de ellos y tío Vernon
apareció en la habitación. Llevaba un rifle en las manos: ya sabían lo que
contenía el paquete alargado que había llevado.
—
¿Quién
está ahí? —gritó— ¡Le advierto... estoy armado!
Hubo una pausa. Luego...
¡UN GOLPE VIOLENTO!
La puerta fue empujada con tal fuerza que se salió
de los goznes y, con un golpe sordo, cayó al suelo.
Un hombre gigantesco apareció en el umbral. Su
rostro estaba prácticamente oculto por una larga maraña de pelo y una barba
desaliñada, pero podían verse sus ojos, que brillaban como escarabajos negros
bajo aquella pelambrera.
-Hagrid
-Reafirmaron.
El gigante se abrió paso doblando la cabeza, que
rozaba el techo. Se agachó, cogió la puerta y, sin esfuerzo, la volvió a poner
en su lugar. El ruido de la tormenta se apagó un poco. Se volvió para mirarlos.
—Podríamos preparar té. No ha sido un viaje fácil...
Se desparramó en el sofá donde Dudley estaba
petrificado de miedo.
—Levántate, bola de grasa —dijo el desconocido.
-¡Eso
es! -Gritó Sirius.
-¡Así
se dice! -Gritó James.
Dudley se escapó de allí y corrió a esconderse junto
a su madre, que estaba agazapada detrás de tío Vernon.
— ¡Ah! ¡Aquí está Harry! —dijo el gigante.
Harry levantó la vista ante el rostro feroz y
peludo, y vio que los ojos negros le sonreían.
—La última vez que te vi eras sólo una criatura
—dijo el gigante—. Te pareces mucho a tu padre, pero tienes los ojos de tu
madre.
-Hagrid
fue el primero -Dijo Harry con una sonrisa.
-¿El
primero de que? -Preguntó Lily.
-El
primero que me dijo "Sos
igual a tu padre, pero con los ojos de tu madre",
cuando entre en Hogwarts, casi todos los profesores me lo decían -Explicó
Harry.
Tío Vernon dejó escapar un curioso sonido.
— ¡Le exijo que se vaya enseguida, señor! —dijo—.
¡Esto es allanamiento de morada!
—Bah, cierra la boca, Dursley, grandísimo majadero
—dijo el gigante. Se estiró, arrebató el rifle a tío Vernon, lo retorció como
si fuera de goma y lo arrojó a un rincón de la habitación.
Tío Vernon hizo otro ruido extraño, como si hubieran
aplastado a un ratón.
—De todos modos, Harry —dijo el gigante, dando la
espalda a los Dursley—, te deseo un muy feliz cumpleaños. Tengo algo aquí. Tal
vez lo he aplastado un poco, pero tiene buen sabor.
-Oh
no -Dijo James.
-¿Qué
pasa? -Preguntaron varios.
-Digamos
que Hagrid, no tiene buenos dotes culinarios -Dijo Sirius. Y el Trío de Oro y
Los Merodeadores le dieron la razón.
Del bolsillo interior de su abrigo negro sacó una
caja algo aplastada. Harry la abrió con dedos temblorosos. En el interior había
un gran pastel de chocolate pegajoso, con
«Feliz Cumpleaños, Harry» escrito en verde.
Harry miró al gigante. Iba a darle las gracias, pero
las palabras se perdieron en su garganta y, en lugar de eso, dijo:
—
¿Quién es
usted?
-Tan educado como Lily- Dijo
Sirius haciendo que Lily y Harry se sonrojen.
-Nos salvamos -Dijo Remus.
El gigante rió entre dientes.
—Es cierto, no me he presentado. Rubeus Hagrid,
Guardián de las Llaves y Terrenos de Hogwarts.
Extendió una mano gigantesca y sacudió todo el brazo
de Harry
— ¿Qué tal ese té, entonces? - dijo, frotándose las manos—. Pero no diría
que no si tienen algo más fuerte.
Sus ojos se clavaron en el hogar apagado, con las
bolsas de patatas fritas arrugadas, y dejó escapar una risa despectiva. Se
inclinó ante la chimenea. Los demás no podían ver qué estaba haciendo, pero
cuando un momento después se dio la vuelta, había un fuego encendido, que
inundó de luz toda la húmeda cabaña. Harry sintió que el calor lo cubría como
si estuviera metido en un baño caliente.
El gigante volvió a sentarse en el sofá, que se
hundió bajo su peso, y comenzó a sacar toda clase de cosas de los bolsillos de
su abrigo: una cazuela de cobre, un paquete de salchichas, un atizador, una
tetera, varias tazas agrietadas y una botella de un líquido color ámbar, de la
que tomó un trago antes de empezar a preparar el té. Muy pronto, la cabaña
estaba llena del aroma de las salchichas calientes. Nadie dijo una palabra
mientras el gigante trabajaba, pero cuando sacó las primeras seis salchichas
jugosas y calientes, Dudley comenzó a impacientarse. Tío Vernon dijo en tono
cortante:
—No toques nada que él te dé, Dudley.
El gigante lanzó una risa sombría.
—Ese gordo pastel que es su hijo no necesita
engordar más, Dursley, no se preocupe.
Todos
empezaron a reír a carcajadas.
Le sirvió las salchichas a Harry, el cual estaba tan
hambriento que pensó que nunca había probado algo tan maravilloso, pero todavía
no podía quitarle los ojos de encima al gigante. Por último, como nadie parecía
dispuesto a explicar nada, dijo:
—Lo siento, pero todavía sigo sin saber quién es
usted.
El gigante tomó un sorbo de té y se secó la boca con
el dorso de la mano.
—Llámame Hagrid —contesto—. Todos lo hacen. Y como
te dije, soy el guardián de las llaves de Hogwarts. Ya lo sabrás todo sobre
Hogwarts, por supuesto.
—Pues... yo no... —dijo Harry
-Eso
no va a ser nada bueno -Dijo Remus.
Hagrid parecía impresionado.
—Lo lamento —dijo rápidamente Harry
-¿Y
te disculpaste? -Preguntó Sirius.
-En
ese momento tenía once, era medianoche, y había un gigante, ¿Cómo querías que
reaccione? -Preguntó Harry.
-No
se.
— ¿Lo lamento? —Preguntó Hagrid, volviéndose a mirar
a los Dursley, que retrocedieron hasta quedar ocultos por las sombras—. ¡Ellos
son los que tienen que disculparse! Sabía que no estabas recibiendo las cartas,
pero nunca pensé que no supieras nada de Hogwarts. ¿Nunca te preguntaste dónde
lo habían aprendido todo tus padres?
—
¿El qué?
—preguntó Harry
-Mala
respuesta -Dijo James.
— ¿EL QUÉ? —Bramó Hagrid—. ¡Espera un segundo!
Se puso de pie de un salto. En su furia parecía
llenar toda la habitación. Los Dursley estaban agazapados contra la pared.
— ¿Me van a decir —rugió a los Dursley— que este
muchacho, ¡este muchacho!, no sabe nada... sobre NADA?
Harry pensó que aquello iba demasiado lejos. Después
de todo, había ido al colegio y sus notas no eran tan malas.
—Yo sé algunas cosas —dijo—. Puedo hacer cuentas y
todo eso.
-Es
igual a vos -Dijo Lily mirando a James
-Eso
ya lo sabía - Dijo con tono arrogante.
Pero Hagrid simplemente agitó la mano.
—Me refiero a nuestro mundo Tu mundo. Mi mundo. El
mundo de tus padres.
—
¿Qué
mundo?
-Preparados
para la explosión en tres… dos… uno… ¡BUM! -Dijo Sirius causando risas.
Hagrid lo miró como si fuera a estallar.
— ¡DURSLEY! —bramó.
Tío Vernon, que estaba muy pálido, susurró algo que
sonaba como mimblewimble.
Hagrid, enfurecido, contempló a Harry.
—Pero tú tienes que saber algo sobre tu madre y tu
padre —dijo—. Quiero decir, ellos son famosos. Tú eres famoso.
— ¿Cómo? ¿Mi madre y mi padre... eran famosos? ¿En
serio?
—No sabías... no sabías... —Hagrid se pasó los dedos
por el pelo, clavándole una mirada de asombro—. ¿De verdad no sabes lo que
ellos eran? —dijo por último.
De pronto, tío Vernon recuperó la voz
— ¡Deténgase! —ordenó—. ¡Deténgase ahora mismo,
señor! ¡Le prohíbo que le diga nada al muchacho!
Un hombre más valiente que Vernon Dursley se habría
acobardado ante la mirada furiosa que le dirigió Hagrid. Cuando éste habló,
temblaba de rabia.
— ¿No se lo ha dicho? ¿No le ha hablado sobre el
contenido de la carta que Dumbledore le dejó? ¡Yo estaba allí! ¡Vi que
Dumbledore la dejaba, Dursley! ¿Y se la ha ocultado durante todos estos años?
—
¿Qué es
lo que me han ocultado? —dijo Harry en tono anhelante.
-Que
eres mago -Dijeron James y Sirius con sonrisas iguales.
— ¡DETÉNGASE! ¡SE LO PROHÍBO! —rugió tío Vernon
aterrado.
Tía Petunia dejó escapar un gemido de horror.
—Voy a romperles la cabeza —dijo Hagrid—.Harry debes
saber que eres un mago.
-¿No
fue muy directo? -Dijeron varias voces.
Se
produjo un silencio en la cabaña. Sólo podía oírse el mar y el silbido del
viento.
— ¿Que soy qué? —dijo Harry con voz entrecortada.
—Un mago —respondió Hagrid, sentándose otra vez en
el sofá, que crujió y se hundió—. Y muy bueno, debo añadir, en cuanto te hayas
entrenado un poco. Con unos padres como los tuyos ¿qué otra cosa podías ser?
James
y Lily sonrieron abiertamente.
Y creo que ya
es hora de que leas la carta.
Harry extendió la mano para coger, finalmente, el
sobre amarillento, dirigido, con tinta verde esmeralda al «Señor H. Potter, El
Suelo de la Cabaña en la Roca, El Mar».
Sacó la carta y leyó:
COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA
Director: Albus Dumbledore
(Orden de Merlín, Primera Clase, Gran Hechicero,
Jefe de Magos, Jefe Supremo, Confederación Internacional de Magos).
Querido señor Potter:
Tenemos el placer de informarle de que dispone de
una plaza en el Colegio Hogwarts de Magia. Por favor, observe la lista del
equipo y los libros necesarios.
Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperamos
su lechuza antes del 31 de julio.
Muy cordialmente, Minerva McGonagall
Directora adjunta
Las preguntas estallaban en la cabeza de Harry como
fuegos artificiales, y no sabía cuál era la primera. Después de unos minutos,
tartamudeó:
—
¿Qué
quiere decir eso de que esperan mi lechuza?
—Gorgonas galopantes, ahora me acuerdo —dijo Hagrid,
golpeándose la frente con tanta fuerza como para derribar un caballo. De otro
bolsillo sacó una lechuza (una lechuza de verdad, viva y con las plumas algo
erizadas), una gran pluma y un rollo de pergamino. Con la lengua entre los
dientes, escribió una nota que Harry pudo leer al revés.
-Chusma
-Dijeron varias voces.
-Tenía
curiosidad.
-Gracias
a tu curiosidad escribiste 7 libros -Dijo Ron y algunos empezaron a reír.
Querido señor
Dumbledore:
Entregué a Harry su carta. Lo llevo mañana a comprar
sus cosas.
El tiempo es horrible. Espero que usted esté bien.
Hagrid
Hagrid enrolló la nota y se la dio a la lechuza, que
la cogió con el pico. Después fue hasta la puerta y lanzó a la lechuza en la
tormenta. Entonces volvió y se sentó, como si aquello fuera tan normal como
hablar por teléfono.
-¿Qué
cosa? -Preguntaron James, Sirius y algunos más.
-Es
un aparato muggle -Dijeron Hermione y Lily.
Harry se dio cuenta de que tenía la boca abierta y
la cerró rápidamente.
— ¿Por dónde iba? —dijo Hagrid. Pero en aquel
momento tío Vernon, todavía con el rostro color ceniza, pero muy enfadado, se
acercó a la chimenea.
—Él no irá —dijo.
-Si
irá - Dijeron la mayoría.
Hagrid gruñó.
—Me gustaría ver a un gran muggle como usted
deteniéndolo a él —dijo.
— ¿Un qué? —preguntó interesado Harry
—Un muggle —respondió Hagrid—. Es como llamamos a la
gente «no-mágica» como ellos. Y tuviste la mala suerte de crecer en una familia
de los más grandes muggles que haya visto.
—Cuando lo adoptamos, juramos que íbamos a detener
toda esa porquería —dijo tío Vernon—. ¡Juramos que la íbamos a sacar de él! ¡Un
mago, ni más ni menos!
— ¿Vosotros lo sabíais? —Preguntó Harry—. ¿Vosotros
sabíais que yo era... un mago?
—
¡Saber!
—Chilló de pronto tía Petunia—. ¡Saber! ¡Por supuesto que lo sabíamos! ¿Cómo no
ibas a serlo, siendo lo que era mi condenada hermana? Oh, ella recibió una
carta como ésta de ese... ese colegio, y desapareció, y volvía a casa para las
vacaciones con los bolsillos llenos de ranas, y convertía las tazas de té en
ratas.
-¿La
señorita prefecta perfecta hacia magia fuera de la escuela? -Preguntó Sirius.
-Lo
hijos de muggles tienen 24 horas para mostrar lo que saben -Explicaron Hermione
y Lily.
Yo era la única que la veía tal como era: ¡una
monstruosidad! Pero para mi madre y mi padre, oh no, para ellos era «Lily hizo
esto» y «Lily hizo esto otro». ¡Estaban orgullosos de tener una bruja en la
familia!
-Envidiosa
Se detuvo para respirar profundamente y luego
continuó. Parecía que hacía años que deseaba decir todo aquello.
—Luego conoció a ese Potter en el colegio y se
fueron y se casaron y te tuvieron a ti, y por supuesto que yo sabía que ibas a
ser igual, igual de raro, un... un anormal. ¡Y luego, como si no fuera poco,
hubo esa explosión y nosotros tuvimos que quedarnos contigo!
-Mala
idea -Dijo Lily.
Harry se había puesto muy pálido. Tan pronto como
recuperó la voz, preguntó:
— ¿Explosión? ¡Me dijisteis que habían muerto en un
accidente de coche!
—
¿ACCIDENTE
DE COCHE? —Rugió Hagrid dando un salto, tan enfadado que los Dursley volvieron
al rincón—. ¿Cómo iban a poder morir Lily y James Potter en un accidente de
coche? ¡Eso es un ultraje! ¡Un escándalo! ¡Que Harry Potter no conozca su
propia historia, cuando cada chico de nuestro mundo conoce su nombre!
-Creo
que Hagrid se enojó -Dijo Tonks, haciendo reír a todos.
—Pero ¿por qué? ¿Qué sucedió? —preguntó Harry con
tono de apremio.
La furia se desvaneció del rostro de Hagrid. De
pronto parecía nervioso.
—Nunca habría esperado algo así —dijo en voz baja y
con aire preocupado—. No tenía ni idea. Cuando Dumbledore me dijo que podía
tener problemas para llegar a ti, no sabía que sería hasta este punto. Ah,
Harry, no sé si soy la persona apropiada para decírtelo, pero alguien debe
hacerlo. No puedes ir a Hogwarts sin saberlo.
Lanzó una mirada despectiva a los Dursley.
—Bueno, es mejor que sepas todo lo que yo puedo
decirte... porque no puedo decírtelo todo. Es un gran misterio, al menos una
parte...
Se sentó, miró fijamente al fuego durante unos
instantes, y luego continuó.
—Comienza, supongo, con... con una persona
llamada... pero es increíble que no sepas su nombre, todos en nuestro mundo lo
saben...
— ¿Quién?
—Bueno... no me gusta decir el nombre si puedo
evitarlo. Nadie lo dice.
-¿Hiciste
que Hagrid diga su nombre? -Preguntaron Los Merodeadores atónitos.
-Si,
pero Hagrid tiene razones para no decir su nombre -Dijo Harry.
— ¿Por qué no?
—Gárgolas galopantes, Harry, la gente todavía tiene
miedo. Vaya, esto es difícil.Mira, estaba ese mago que se volvió... malo. Tan
malo como te puedas imaginar. Peor. Peor que peor. Su nombre era...
Hagrid tragó, pero no le salía la voz.
— ¿Quiere escribirlo? —sugirió Harry.
—No... No sé cómo se escribe. Está bien...
Voldemort. —Hagrid se estremeció—.No me lo hagas repetir. De todos modos,
este... este mago, hace unos veinte años, comenzó a buscar seguidores. Y los
consiguió.
Lucius
Malfoy levantó el mentón mostrando "orgullo".
Algunos
porque le tenían miedo, otros sólo querían un poco de su poder, porque él iba
consiguiendo poder. Eran días negros, Harry. No se sabía en quién confiar, uno
no se animaba a hacerse amigo de magos o brujas desconocidos... Sucedían cosas
terribles. Él se estaba apoderando de todo. Por supuesto, algunos se le
opusieron y él los mató. Horrible. Uno de los pocos lugares seguros era
Hogwarts. Hay que considerar que Dumbledore era el único al que Quien-tú-sabes
temía. No se atrevía a apoderarse del colegio, no entonces, al menos.
»Ahora bien, tu madre y tú padre eran la mejor bruja
y el mejor mago que yo he conocido nunca.
James
y Lily sonrieron en agradecimiento aunque Hagrid no este.
¡En su época de Hogwarts eran los primeros! Supongo
que el misterio es por qué Quien-tú-sabes nunca había tratado de ponerlos de su
parte... Probablemente sabía que estaban demasiado cerca de Dumbledore para
querer tener algo que ver con el Lado Oscuro.
-Obviamente,
además antes muerto que con la serpiente esa- Dijo James.
»Tal vez pensó que podía persuadirlos... O quizá
simplemente quería quitarlos de ven medio. Lo que todos saben es que él
apareció en el pueblo donde vosotros vivíais, el día de Halloween, hace diez
años. Tú tenías un año. Él fue a vuestra casa y... y...
De pronto, Hagrid sacó un pañuelo muy sucio y se
sonó la nariz con un sonido como el de una corneta.
—Lo siento —dijo—. Pero es tan triste... pensar que
tu madre y tu padre, la mejor gente del mundo que podrías encontrar...
Volvieron
a sonreír pero esta vez con lagrimas en los ojos.
»Quien-tú-sabes los mató. Y entonces... y ése es el
verdadero misterio del asunto... también trató de matarte a ti. Supongo que
quería hacer un trabajo limpio, o tal vez, para entonces, disfrutaba matando.
Pero no pudo hacerlo.
-¿Cómo
hizo para no matarte? -Preguntó James.
Harry
miró a sus amigos como preguntándose si lo podía decir, pero ellos no dijeron
nada.
¿Nunca te preguntaste cómo te hiciste esa marca en
la frente? No es un corte común. Sucedió cuando una poderosa maldición
diabólica te tocó. Fue la que terminó con tu madre, tu padre y la casa, pero no
funcionó contigo, y por eso eres famoso, Harry. Nadie a quien él hubiera
decidido matar sobrevivió, nadie excepto tú, y eso que acabó con algunas de las
mejores brujas y de los mejores magos de la época (los McKinnons, los Bones,
los Prewetts...)
-No…-
Un apenas audible susurró fue lo único que se escuchó.
-Mis
hermanos… -Susurró Molly.
-Marlene
-Susurraron Los Merodeadores, Lily y Alice y fueron a abrazar a su amiga que
esta shockeada.
Cuando
se recuperaron siguieron leyendo.
Y tú eras muy
pequeño. Pero sobreviviste.
Algo muy doloroso estaba sucediendo en la mente de
Harry. Mientras Hagrid iba terminando la historia, vio otra vez la cegadora luz
verde con más claridad de lo que la había recordado antes y, por primera vez en
su vida, se acordó de algo más, de una risa cruel, aguda y fría.
Todos en la sala se estremecieron.
Hagrid lo miraba con tristeza.
—Yo mismo te saqué de la casa en ruinas, por orden
de Dumbledore. Y te llevé con esta gente...
—Tonterías —dijo tío Vernon.
Harry dio un respingo. Casi había olvidado que los
Dursley estaban allí. Tío Vernon parecía haber recuperado su valor. Miraba con
rabia a Hagrid y tenía los puños cerrados.
—Ahora escucha esto, chico —gruñó—: acepto que haya
algo extraño acerca de ti, probablemente nada que unos buenos golpes no curen.
Y todo eso sobre tus padres...
Bien, eran raros, no lo niego y, en mi opinión, el
mundo está mejor sin ellos...
Recibieron
lo que buscaban, al mezclarse con esos brujos... Es lo que yo esperaba: siempre
supe que iban a terminar mal...
-¡Estúpido!
-Gritaron casi todos.
Pero en aquel momento Hagrid se levantó del sofá y
sacó de su abrigo un paraguas rosado. Apuntando a tío Vernon, como con una
espada, dijo:
—Le prevengo, Dursley, le estoy avisando, una
palabra más y...
Ante el peligro de ser alanceado por la punta de un
paraguas empuñado por un gigante barbudo, el valor de tío Vernon desapareció
otra vez. Se aplastó contra la pared y permaneció en silencio.
—Así está mejor —dijo Hagrid, respirando con
dificultad y sentándose otra vez en el sofá, que aquella vez se aplastó hasta el suelo.
Harry, entre tanto, todavía tenía preguntas que
hacer, cientos de ellas.
—Pero ¿qué sucedió con Vol... ??Perdón, quiero decir
con Quién-usted-sabe?
—Buena pregunta, Harry Desapareció. Se desvaneció.
La misma noche que trató de matarte. Eso te hizo aún más famoso. Ése es el
mayor misterio, sabes... Se estaba volviendo más y más poderoso... ¿Por qué se
fue?
»Algunos dicen que murió. No creo que le quede lo
suficiente de humano para morir.
-Y
n0 lo es -Dijo Harry. Y otra vez sintió esa sensación de que lo atravesaban
rayos X y como sabía que Snape y Dumbledore sabían Legeremancia cerró su mente.
Otros dicen que todavía está por ahí, esperando el
momento, pero no lo creo. La gente que estaba de su lado volvió con nosotros.
Algunos salieron como de un trance.No creen que pudieran volver a hacerlo si él
regresara.
»La mayor parte de nosotros cree que todavía está en
alguna parte, pero que perdió sus poderes. Que está demasiado débil para seguir
adelante. Porque algo relacionado contigo, Harry, acabó con él. Algo sucedió
aquella noche que él no contaba con que sucedería, no sé qué fue, nadie lo sabe...
Pero algo relacionado contigo lo confundió.
Hagrid miró a Harry con afecto y respeto, pero
Harry, en lugar de sentirse complacido y orgulloso, estaba casi seguro de que
había una terrible equivocación. ¿Un mago? ¿Él? ¿Cómo era posible? Había estado
toda la vida bajo los golpes de Dudley y el miedo que le inspiraban tía Petunia
y tío Vernon. Si realmente era un mago, ¿por qué no los había convertido en
sapos llenos de verrugas cada vez que lo encerraban en la alacena? Si alguna
vez derrotó al más grande brujo del mundo, ¿cómo es que Dudley siempre podía
pegarle patadas como si fuera una pelota?
-Por
que tus "adorados" tíos son idiotas -Respondieron James y Sirius.
—Hagrid —dijo con calma—, creo que está equivocado.
No creo que yo pueda ser un mago.
Para su
sorpresa, Hagrid se rió entre dientes.
—No eres un mago, ¿eh? ¿Nunca haces que sucedan
cosas cuando estás asustado o enfadado?
Harry contempló el fuego. Si pensaba en ello...
todas las cosas raras que había hecho que sus tíos se enfadaran con él, habían
sucedido cuando él, Harry, estaba molesto o enfadado: perseguido por la banda
de Dudley, de golpe se había encontrado fuera de su alcance; temeroso de ir al
colegio con aquel ridículo corte de pelo, éste le había crecido de nuevo y, la
última vez que Dudley le pegó, ¿no se vengó de él, aunque sin darse cuenta de
que lo estaba haciendo? ¿No le había soltado encima la boa constrictor?
Harry miró de nuevo a Hagrid, sonriendo, y vio que
el gigante lo miraba radiante.
—
¿Te das
cuenta? —Dijo Hagrid—. Conque Harry Potter no es un mago... Ya verás, serás muy
famoso en Hogwarts.
Pero tío Vernon no iba a rendirse sin luchar.
— ¿No le hemos dicho que no irá? —Dijo con
desagrado—. Irá a la escuela secundaria Stonewall y nos dará las gracias por
ello. Ya he leído esas cartas y necesitará toda clase de porquerías: libros de
hechizos, varitas y...
—Si él quiere ir, un gran muggle como usted no lo
detendrá —gruñó Hagrid—. ¡Detener al hijo de Lily y James Potter para que no
vaya a Hogwarts! Está loco. Su nombre está apuntado casi desde que nació. Irá
al mejor colegio de magia del mundo.Siete años allí y no se conocerá a sí mismo.
-Seis
-Le susurró Ron a Hermione, la cual sonrío.
Estará con
jóvenes de su misma clase, lo que será un cambio. Y estará con el más grande
director que Hogwarts haya tenido: Albus
Dumbled...
—
¡NO VOY A
PAGAR PARA QUE ALGÚN CHIFLADO VIEJO TONTO LE ENSEÑE TRUCOS DE MAGIA! —gritó tío
Vernon.
-Nunca insulten a Dumbledore
frente a Hagrid -Dijeron Los Merodeadores, Harry, Ron y Hermione.
Pero aquella vez había ido demasiado lejos. Hagrid
empuñó su paraguas y lo agitó sobre su cabeza.
— ¡NUNCA... —bramó—
INSULTE-A-ALBUS-DUMBLEDORE-EN-MI-PRESENCIA!
Agitó el paraguas en el aire para apuntar a Dudley.
Se produjo un relámpago de luz violeta, un sonido como de un petardo, un agudo
chillido y, al momento siguiente, Dudley saltaba, con las manos sobre su gordo
trasero, mientras gemía de dolor. Cuando les dio la espalda, Harry vio una
rizada cola de cerdo que salía a través de un agujero en los pantalones.
Absolutamente
todos estallaron en carcajadas.
Tío Vernon rugió. Empujó a tía Petunia y a Dudley a
la otra habitación, lanzó una última mirada aterrorizada a Hagrid y cerró con
fuerza la puerta detrás de ellos.
Hagrid miró su paraguas y se tiró de la barba.
—No debería enfadarme —dijo con pesar—, pero a lo
mejor no ha funcionado. Quise convertirlo en un cerdo, pero supongo que ya se
parece mucho a un cerdo y no había mucho por hacer.
Otra
vez volvieron a reír a carcajadas.
Miró de reojo a Harry, bajo sus cejas pobladas.
—Te agradecería que no le mencionaras esto a nadie
de Hogwarts —dijo—. Yo... bien, no me está permitido hacer magia, hablando
estrictamente. Conseguí permiso para hacer un poquito, para que te llegaran las
cartas y todo eso... Era una de las razones por las que quería este trabajo...
— ¿Por qué no le está permitido hacer magia?
—preguntó Harry.
—Bueno... yo fui también a Hogwarts y, si he de ser
franco, me expulsaron. En el tercer año. Me rompieron la varita en dos. Pero
Dumbledore dejó que me quedara como guardabosques. Es un gran hombre.
-Siempre
quise saber porque lo expulsaron -Dijo James.
-Cada
vez que le preguntas cambia de tema -Dijo Sirius.
-Nosotros
sabemos porque -Dijo Harry señalando a Ron y Hermione- Pero van a tener que
esperar a leerlo.
— ¿Por qué lo expulsaron?
—Se está haciendo tarde y tenemos muchas cosas que
hacer mañana —dijo Hagrid en voz alta—. Tenemos que ir a la ciudad y
conseguirte los libros y todo lo demás.
Se quitó su grueso abrigo negro y se lo entregó a
Harry
—Puedes taparte con esto —dijo—. No te preocupes si
algo se agita. Creo que todavía tengo lirones en un bolsillo.
-¡Termino!
-Dijo Marlene.
Cuando
Marlene dijo eso apareció una nota y Harry la tomo.
Pueden tomarse el resto del día libre para
conocerse entre ustedes.
-¡Buenísimo!
-Dijeron Lily y Los Merodeadores.
-¿Quién
mandó la nota? -Preguntó Hermione.
-Ginny,
es su letra
-Dijo Harry mostrando la nota.
No hay comentarios:
Publicar un comentario